





Serie de tarjetas para redes de cara al 8 de marzo, formato 'lo que dicen / lo que realmente quieren decir', confrontando frases machistas cotidianas con su significado real.
Desarrollar una campaña gráfica con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, capaz de visibilizar de forma directa y reconocible algunas expresiones y actitudes cotidianas que esconden prejuicios, paternalismo o estereotipos de género.
El objetivo era transformar situaciones aparentemente normalizadas en mensajes claros y fáciles de identificar, utilizando un lenguaje cercano y un enfoque crítico, pero también accesible para redes sociales.
La campaña se construyó a partir de una identidad visual inspirada en el concepto de un “decodificador” digital, utilizando recursos gráficos relacionados con interfaces, tecnología y circuitos.
Se trabajó con una paleta dominada por violetas, negros y blancos, vinculada visualmente al 8M, junto con efectos de luz, degradados y elementos tecnológicos.
Las piezas siguen una estructura constante basada en dos bloques: “Lo que dicen” y “Lo que realmente quieren decir”, lo que permite mantener una identidad reconocible durante toda la campaña.
La idea partió de una premisa: muchos comportamientos machistas no aparecen siempre de forma explícita, sino integrados en expresiones habituales que se han normalizado socialmente.
A partir de ahí surgió el concepto “Decodificador Violeta”, entendido como una herramienta simbólica capaz de traducir esas frases y mostrar el prejuicio que puede esconderse detrás de ellas.
Se recopilaron diferentes situaciones relacionadas con la vida cotidiana, el ámbito laboral, la maternidad, las relaciones personales o los roles sociales. Después se sintetizaron en mensajes breves y se diseñó un sistema gráfico modular que permitiera crear múltiples publicaciones manteniendo una misma línea visual.
El formato de interfaz refuerza la sensación de estar introduciendo una frase en un sistema que devuelve su significado oculto.
El resultado fue una campaña digital seriada para el 8M, compuesta por una pieza principal de presentación y diferentes publicaciones bajo el concepto “Decodificador Violeta”.
Cada gráfica contrapone una expresión cotidiana con una interpretación crítica de su significado, utilizando la ironía y la exageración como recursos para provocar reflexión y conversación.
La combinación entre estética tecnológica y simbología violeta da personalidad al proyecto y permite alejarse de una comunicación institucional más convencional. El sistema gráfico, además, facilita la ampliación de la campaña con nuevos mensajes sin perder coherencia visual.
En conjunto, la propuesta convierte el diseño en una herramienta de sensibilización, denuncia y reflexión social, con una identidad fácilmente reconocible y especialmente pensada para su difusión en redes sociales.